Tandil, cuna del vuelo
humano en Sudamérica

Representado por su Presidente y Secretario -Comandante Mayor de Gendarmería D. Salvador Roberto Martinez y Sr. Juan Roque Castelnuovo, respetivamente- el Instituto Eduardo Olivero estuvo presente en el VIII Congreso Internacional de Historia Aeronáutica y Espacial, realizado en Santiago de Chile entre el 20 y 26 de octubre de 2003.
En la oportunidad, fué presentado un trabajo de los nombrados -declarado de interes parlamentario por el H. Concejo Deliberante de Tandil, la H. Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y el Congreso de la Nación- tendiente a demostrar que en la ciudad mencionada, provincia de Buenos Aires, República Argentina, se realizó el primer vuelo de un aparato más pesado que el aire en Sudamérica, en virtud de la experiencia realizada por Guido Dinelli el 25 de Mayo de 1904, solo cinco meses y ocho días después del primer vuelo realizado en el mundo por los hermanos Wilbur y Orville Wraight en Carolina del Norte, Estados Unidos.
El aparato, construído por el mismo Dinelli, era un aerodino, similar a un avion o planeador que, montado sobre una bicicleta y teniendo como motor las piernas del hombre, presentaba las siguientes características:

a) Contaba con un perfil alar, presentando borde de ataque, borde de fuga, extradós e intradós, tal como se puede apreciar en la única fotografía conque se cuenta y lo que deviene de los relatos de los testigos del memorable hecho.

b) Merced al desplazamiento desde el cerro donde se produjo el lanzamiento hacia el lugar del aterrizaje, el aerodino tomó impulso, despegó y se desplazó dentro de la masa de aire. Principio básico éste, dentro del estudio de la aerodinámica.

c) Existió, en consecuencia, una diferencia de presiones entre el intradós y el extradós, obteniendo sustentación durante l80 metros. Hecho éste corroborado por los testigos oculares del hecho.

d) En la fotografía se aprecia que el aerodino tenía un velamen con un borde de ataque en forma semicircular.

e) Las punteras del plano del velamen estaban inclinadas hacia abajo, lo que aerodinámicamente debería incidir en la sustentación.

f) La superficie del plano se encontraba decididamente alabeada, presentando los bordes de ataque y fuga arqueados hacia arriba.

g) No se puede determinar, en virtud del testimonio gráfico, un perfil alar claramente definido; pero, puede aseverarse que presentaba características de convexidad.

h) La superficie alar, debía estar en los veinte metros cuadrados, con un diámetro aproximado a los cinco metros.

i) Teniendo en cuenta lo señalado anteriormente, puede asegurarse que la carga alar era de una muy baja intensidad, de aproximadamente unos 4,80 kg/m2.

j) Habida cuenta de la carga alar preceptuada y estableciendo el cálculo correspondiente, tendríamos una relación de planeo aproximada en 1.80:1.

k) Finalmente y acorde al estudio de factibilidad realizado, es posible que, dadas las características señaladas, no hubo un desplazamiento puro en el terreno de la aerodinámica; lo cual, aunado a la falta de perfiles direccionales, hizo que el aerodino aterrizara malamente. Lo cual, en nada desmerece el vuelo de Dinelli; que, efectivamente, se desarrollo con notable éxito.

El constructor, experimentador y piloto, nada sabía de la ciencia aeronáutica. Solo se inspiró en el vuelo de las aves, a las que estudió paciente y profundamente.

Sumamente meritorio, era nada más y nada menos que un audaz y osado zapatero, que quiso realizar un experimento y lo realizó.

Resulta una obviedad manifiesta, pero es necesario remarcarlo: no existía, ni en la República Argentina ni en Sudamérica, organismo aeronáutico de ningún tipo, que registrara y homologara el experimento de volar, teniendo como motor las piernas de un hombre. Lo que no obscurece en lo más mínimo el propósito llevado a cabo.

No sabía Dinelli nada de aerodinámica, no sabía de despegues y aterrizajes, ni de circuitos, menos aun de meteorología y de otras ciencias que hacen al vuelo.

Solo se propuso volar... ¡y voló!

Con abundante e incontrarrestable documentación gráfica y escrita -con testimonios presenciales del hecho- Martinez y Castelnuovo demostraron que el vuelo de 180 metros realizado por Dinelli, fué el primero en la parte sur del continente.
Ninguno de los 95 historiadores de 15 países que asistieron a la exposición, formuló objeción alguna, reconociendo que, indudablemente, Tandil fué cuna del vuelo humano en Sudamérica.

RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL AL INSTITUTO OLIVERO

El Congreso realizado en Chile, dispuso incorporar al Instituto Olivero de Tandil como miembro correspondiente de la Federación Internacional de Historia Aeronáutica y Espacial. Además, designó a su presidente, Comandante Mayor Martinez, Miembro Correspondiente de Honor del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire del Reino de España.

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